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Enero 2013
Quiero hablarles de conciencia, eficiencia y efectividad. Del pasado, del presente y del futuro.
Recibo una institución de profundos valores labrados en el tiempo, que permanecerán como tales, una institución de prestigio internacional, con una calificación sólida, una institución de cimientos firmes, con capacidades para avanzar más, una institución que ha sido construida con la inteligencia y el sacrificio de su gente.
El Presidente Enrique Peña Nieto y el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, reconocen que Nacional Financiera es tanto una realidad como una promesa: ha financiado al sector privado de México y lo seguirá haciendo de manera innovadora, productiva y estratégica. En su visión y su programa, Nafinsa debe ser una palanca para impulsar el crecimiento económico del país.
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He dedicado mi trayectoria profesional a instituciones financieras cuya misión es el desarrollo económico y social. Hace 13 años tomé el liderazgo de la Corporación Interamericana de Inversiones. La Corporación es el brazo del Grupo BID para financiar a las PYMES de América Latina y el Caribe. Cuando llegué, acumulaba pérdidas, su modelo de negocios estaba superado por la realidad y se podía ver la desmoralización en muchos rostros.
Mi plan fue acelerar lo bueno y crear nuevos espacios y estrategias. Mi solución fue modernizar su modelo de negocios. Impulsé una cultura institucional profesional y de productividad para hacerla sostenible. Cuando culminé mi mandato, a fines de diciembre, la CII acumulaba diez años consecutivos de utilidades, prestaba y desembolsaba más dinero que nunca y se había convertido en pionera e innovadora. Todo este trabajo hizo que calificadoras como Standard&Poor´s elevaran en el año 2010, la calificación de la CII a AA mientras reducían las de las empresas, bancos y países. En el 2012, y aún en medio de la crisis, Fitch Ratings la elevó a AAA internacional.
En el desarrollo económico siempre habrá nuevas cimas que escalar: cada eslabón que alcanzamos para mejorar la vida de las personas inaugura el siguiente. El desarrollo, en pocas palabras, es cambio permanente. Por lo mismo, el desarrollo de las naciones no tiene una receta única, aunque muchos nos hayan querido convencer de eso. La receta mexicana de desarrollo debe considerar los valores, la cultura, las capacidades y posibilidades de la economía nacional, sus empresas, sus pueblos, su gente. |
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De mi escucharán, siempre, que ninguna economía crece sólo por su acceso al crédito, que es un elemento necesario pero no suficiente. Lo hace también porque sus empresarios y trabajadores crean proyectos con valor y son capaces de competir. Se atreven a cambiar para mejorar. Mi modelo de gestión es heterodoxo porque creo en la innovación y no acepto los dogmatismos. Debemos ayudar al sector privado a lograr una productividad cada vez mayor, pues ese es el camino sostenible para ser más competitivos como nación.
Apoyaremos la audacia de quienes piensan diferente, de quienes quieren ser mejores, de quienes lideran y de quienes tienes las ideas pero carecen de los recursos.
Trabajar por el desarrollo de un país, de una economía regional, de sus pequeñas y medianas empresas no es un ejercicio de idealización. Es el empleo riguroso y a conciencia de nuestras inteligencias para obtener resultados de alto impacto en situaciones muchas veces poco apropiadas. Trabajar por el desarrollo es trabajar con la vida real, no con la abstracción a veces imposible del socio ideal, de las condiciones necesarias, del mundo perfecto. Trabajar por el desarrollo es una elección de vida, y su resultado debe ser – tiene que ser – un país mejor. |
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México hoy tiene grandes desafíos y enormes oportunidades. Estas no serán simples de sortear. El mundo es más competitivo que nunca, la disputa por mercados se complejiza a diario. Una nación ya no es un espacio aislado o distante de otras: la competencia de las empresas mexicanas está tan cerca como en nuestro mismo país o al otro lado de los océanos. Este tipo de escenario exige inteligencia, esfuerzo y sacrificio.
Los nuevos tiempos de la globalización y la revolución de la información influyen en las expectativas de la gente. En este presente, las personas tienen más necesidades y las requieren resueltas más rápidamente: esto implica adaptar la velocidad de resolución de esas demandas. Las expectativas, con su vertiginoso cambio, castigan sin piedad a los que quieren hacer siempre lo mismo sin adecuarse a las nuevas realidades.
El financiamiento y los servicios de valor agregado son necesarios pero no suficientes. Contribuyen a modificar la realidad cotidiana en procesos que toman años. No son una operación mágica sino un contrato de compromisos: Nacional Financiera apoyará, y también va a requerir que empresarios y emprendedores cumplan con su parte. Que inviertan, que mejoren sus operaciones para hacerlas ambiental y socialmente sostenibles, que mejoren sus gobiernos corporativos, que profesionalicen su gestión; que cuiden a sus comunidades, que generen empleo y más oportunidades. El dinero de Nafinsa es el dinero de los mexicanos: debe reproducirse, echar músculo, innovar. |
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Nuestra institución debe moverse con eficiencia de procesos y eficacia de resultados y bajo la guía de los valores sociales que siempre debe defender el sector público: más rápido y mejor, sin descuidar el compromiso social de la banca de desarrollo. Nuestra propuesta de valor evolucionará. Conservaremos lo que funciona e innovaremos escuchando las necesidades de nuestros clientes, nuestros socios, y de nuestro país. Estaremos siempre atentos a nuestra realidad para construir una aún mejor. Un mejor México.
Conservar los valores de Nacional Financiera es esencial. Nuestra institución es clave para el desarrollo de la base empresarial de México. Seguiremos trabajando con los actores económicos públicos y privados para traer nuevas ideas a la mesa, para buscar fuentes alternativas de financiamiento para las empresas, para escuchar y responder a las distintas necesidades sectoriales y regionales. En esta Nafinsa aprovecharemos, sin ortodoxias, la experiencia internacional y los casos exitosos de países cercanos y lejanos. La inteligencia de Nafinsa en su conjunto debe radicar – y radicará – en su capacidad para adaptarse y aplicar los cambios.
Haremos de Nacional Financiera una palanca aún más efectiva para que el crédito llegue de mejor manera al sector privado. Pensemos en nuestra institución y en México, nuestras empresas.
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